6 caldos base para cocinar

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Caldos base para cocinar

En una anterior entrada te contaba uno de mis trucos estrella en la cocina, mi bote mágico, que es un fantástico aliado para ahorrar tiempo en la cocina y facilitarnos la vida. Hoy, te voy a contar cómo preparo los caldos base de muchas de mis recetas. Siempre tengo en el congelador preparados para una sopa, un guiso, un puchero, un consomé para los días malitos, o sobre todo, para esos días vagos en los que cocinar te apetece poco tirando a nada.

Lo mejor de hacer estas cosas en casa es que controlas en todo momento qué ingredientes usas, puedes combinar varias verduras, carnes o pescados, para que nunca te salga con el mismo sabor. Y mi razón preferida, porque después puedes hacer cocina de aprovechamiento. Reutilizar esas verduras tan ricas con todo el sabor de la carne, desmenuzar el pescado y hacerte una sopa alucinante o triturar y preparar un puré tan rico como nutritivo.

Porque SÍ, en el BLW se comen purés. O con cuchara o mojando pan, tiras de carne, tortitas, lo que mejor controle tu peque. Pero no dejes de ofrecerle esa textura, es tan válida como un sólido. Palabrita de BLWera 😉

Vamos sacando papel y lápiz que hoy tenemos lista de la compra que hacer. Preparar un caldo no tiene mayor complicación que dejar hervir a fuego lento para que todo coja sabor pero al final de cada grupo te dejo algunos trucos para sacarle el mejor partido a cada ingrediente…

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Caldos de carne

  • Caldo de pollo o gallina. Vete a la pollería o carnicería de confianza y pídele medio pollo/gallina bien limpio de grasa y casquería. Cubre con agua en una cazuela y a fuego lento un par de horas. Ve pinchando la carne de tanto en tanto para ver si está bien cocinada por dentro y una vez la tengas a punto apagas el fuego. Deja reposar un buen rato hasta que enfríe y reserva la carne, cuela el caldo y pásalo a recipientes de almacenaje para congelar o guardar en la nevera.
  • Caldo de pavo con verduras. El sabor del pavo es bastante suave tirando a insípido pero muy bueno para guisos, sobre todo si lo acompañas de verduras, además de que es muy sano. La función de estas será aportarle el sabor que le falta a la carne así que puedes usar las que más te gusten. Mis preferidas para empezar: patata, zanahoria, calabaza, tomate, apio y nabo. Se prepara de la misma manera que el guiso de pollo, el pavo es muy grande así que puedes usar un par de alas o medio muslo.

Truco. Puedes desmigar la carne y preparar sopa. Utilizarla para croquetas o hamburguesas caseras, saltearla y añadirla a la pasta o cocinarla tipo boloñesa… ¡Siempre queda buena!

Caldo de pescado

  • Caldo de rape. Mi preferido, me gusta este pescado cosa mala. De sabor fuerte el pobre no va muy servido pero ese fondo para recetas tan suave es sencillamente exquisito. En las pescaderías suelen tener rapes pequeñitos que preparan para caldos o guisos, suelo llevarme media docena y hervirlos simplemente con un buen chorro de AOVE. Lo bueno de comprarlos frescos es que sabes que son de buenísima calidad y que te los llevas bien limpios. Las primeras sopas de mi peque fueron esas y se las comía muy bien. Desmenuza las colas, echa unos fideos o un poco de sémola y ya tienes un verdadero manjar para ellos.
  • Caldo de “morralla”. Aquí sí hay que ser un poco más cuidadosos y elegir pescados que sean aptos para los más peques, os dejo un enlace con las recomendaciones de la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) en la que se habla del tan comentado mercurio en los peces grandes. Os pueden poner sin problema las piezas más pequeñas que capturan, me gusta mucho que te pongan pescados de calidad que son caros pero que abaratan porque tienen golpes o están partidos. Entre ellos pido: pescadillas, rapes y lenguados, pero después me van poniendo los que ellas ven aptos para niños pequeños.

Truco. Si son trozos grandes y se pueden desmenuzar sin problema puedes usar las migas igual que te he comentado arriba. Para hacer caldo si te recomiendo que tengas un buen colador tipo chino o de trapo para que no pueda colarse ninguna espina. Suelo colarlo unas dos o tres veces para asegurarme.

Puedes añadir a una sopa o guiso gambas congeladas de las que vienen peladas y limpias o mejillones (riquísimos en hierro). Recuerda que el marisco no debe darse los primeros meses ni deben chupar las cabezas de las gambas, langostinos…

Caldo de verduras

  • Aquí tienes vía libre para crear caldos tan distintos como variados. Puedes usar muchísimas verduras y crear combinaciones nuevas para no aburriros de los mismos sabores. Uno de los que más me gusta como caldo y como puré: calabacín, patata y zanahoria. Muy bueno, muy suave y una receta perfecta para meter zanahoria sin peligro alguno.
  • Caldo tradicional. Seguro que habrás visto en el super unas bandejas preparadas que llevan zanahoria, nabo, chirivía y apio. Esa mezcla me gusta pero comprándola yo individualmente, es mejor elegir tú las piezas una por una y así poder echar más de una cosa que otra. También evitas que tengas que cocinar restos o trozos “tocados” que nos cuelan muchas veces en esas bandejas.

Truco. Muchas veces uso el caldo de carne para hacer los de verduras. Por sabor, por enriquecerlo y porque los purés o las sopas salen infinitamente más sabrosas. No tires nunca las verduras. Tritúralas o úsalas para ligar hamburguesas/croquetas/salchichas caseras. Si vas a usar tallos de apio, puerro, nabos o chirivía piensa que tienen hebras duras y pueden quedar sueltas en los purés.

¿Cómo preparas tú los caldos caseros? ¿Tienes otra receta que te gustaría compartir?

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  1. […] 1 vaso de caldo […]

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