Aprende a leer etiquetas

LEER ETIQUETAS
blw método

La etiqueta de un producto es mucho más que una lista de ingredientes. Es una gran fuente de información a la que demasiado a menudo no se le hace el más mínimo caso o bien porque no las entendemos, o bien por desconocimiento de cómo hay que interpretarla. Y ahí está nuestro primer error: no saber leer etiquetas.

No creas que yo era una experta cuando empecé con el BLW, lo máximo que buscaba en el envoltorio era la fecha de caducidad. A raíz de empezar el método y nuestro posterior cambio en la alimentación familiar, fui siendo más consciente de lo desinformada que estaba frente a algo que hemos tenido en las manos miles de veces.

Pero realmente ¿qué pone en las etiquetas? ¿Existe de verdad ese concepto de que “somos lo que comemos”?

leer etiquetas

Hay tres cosas que saqué en claro enseguida las primeras veces que fui a hacer la compra y antes de echar algo en el carro me paraba a inspeccionar:

  1. Las marcas nos manipulan mediante sus etiquetados. Consiguen que veamos lo que ellos quieren y que pasemos por alto lo realmente importante.
  2. Las campañas de marketing tienen un gran poder sobre nosotros como consumidores.
  3. La cantidad de dinero que te ahorras cuando te acostumbras a saber qué compras y qué comes es alucinante.

Cómo leer etiquetas (y entenderlas)

Raciones y porciones, calcula bien las cantidades.

Cuando miras la etiqueta puedes ver que lleva X raciones de X gramos. En primer lugar, siempre me fijo en si esas cantidades son del producto cocinado o no. Después miro qué cantidad entiende esa marca por ración.

Si Manolita la patatita te dice que una ración tiene 1 gramo de sal es probable que pienses que es poco. Pero si la tal Manolita calcula que media patata es una ración y te comes 2 enteras, estás ingiriendo 4 raciones. Ya no es tan sano ¿verdad?

Lo mismo hay que hacer con las calorías, las grasas, los azúcares, carbohidratos…

El orden sí importa (y mucho)

La lista de ingredientes viene ordenada de mayor a menor. Osea, el primer ingrediente es el que más cantidad lleva, el segundo el que le sigue y así sucesivamente.

Si algo lleva: azúcar, dextrosa, sacarosa… Esto equivale a: azúcar, azúcar, azúcar… Si algo lleva: sal y sodio; lleva: sal y más sal.

Y ahí es donde toma tanta importancia el siguiente punto.

leer etiquetas

Lo mismo pero escrito diferente

Si coges un paquete de galletas Anacletas y en su envoltorio bonito, llamativo y engañoso hay un super sello “0% azúcares” es más probable que lo cojas porque crees que no lleva nada de azúcar, que es light y que es mejor que otro que no lo pone.

Pero la sorpresa viene cuando miras la lista de ingredientes y lees cualquiera de los tropecientos sinónimos del azúcar: dextrosa, glucosa, fructosapanela, el azúcar moreno, el sirope de ágave  o algunos más confusos como: jarabe de maíz modificado.

Da igual cómo lo llamen, es lo mismo. Es igual de dañino y es un engaño, legal eso sí, pero un engaño hacia nosotros como consumidores.

¿Cómo podemos diferenciar correctamente entre hidratos de carbono y azúcar leyendo etiquetas?

Pues en la etiqueta la distinción viene clara, en los hidratos de carbono siempre vienen englobados tanto azúcares como el resto de hidratos, y los azúcares vienen desglosados. El único inconveniente es que en la línea de azúcares están juntos los azúcares intrínsecos de los azúcares añadidos y ese es parte del problema.

¿Por qué? Porqué, por ejemplo, imaginemos un yogur natural sin azúcar añadido que en la información nutricional pone 4,5 gramos de azúcar. Eso le causa mucha confusión a la gente porque ellos ven que pone sin azúcares añadidos pero realmente tiene 4,5 a los 100 y se preguntan si eso se puede consumir, si es sano, si está bien… Pues en ese caso se trata de azúcares intrínsecos y eso es un poco más problemático para el consumidor puesto que él no tiene porque saber que el yogur tiene lactosa, que la lactosa es un azúcar intrínseco, y al final eso puede llevarle a dejar de consumir yogures porque piensa que lleva azúcares añadidos.

Antonio, responsable de sinazucar.org

Conclusión
  • Los alimentos bajos en azúcar no existen.
  • Los alimentos light son mentira.
  • Los alimentos “especiales” son más caros y más insanos.
Otros engaños en los que caemos fácilmente sin darnos cuenta
  • Si algo es integral no debe llevar solo un % de ingrediente integral, tiene que ser el 100%. Por ejemplo el pan integral: 50% harina de trigo y 50% harina de trigo integral NO es integral.
  • Un paquete de carne picada jamás será carne picada (ejemplo extensible a cualquier procesado), el 100% lo obtendrás comprando la carne y haciendo que te la piquen. NO paguemos por un % en carne y un % de potingues, polvos, aceites y demás porquerías.
  • Ecólogico no quiere decir que sea sano, integral no es mejor y desnatado no tiene menos grasas.
  • Mucho cuidado con las trazas. Hay un gran número de productos que se fabrican junto a otros alérgenos y pueden quedar restos de trazas igualmente peligrosos. Por ejemplo, si compro una barra de pan en un supermercado en el que se cocinan otros productos en el mismo horno quedarán trazas.

leer etiquetas

Cómo puede mejorar nuestra lista de la compra…
  • Priorizando alimentos frescos o mínimamente procesados.
  • Comprando cada grupo de alimentos en su tienda especializada: carncerías, pescaderías, verdulerías…
  • Yendo más a los mercados, comprando directamente sin intermediarios.
  • Apostando por el comercio justo.

Y, en mi opinión el punto más importante, saber qué estamos comprando.

BLW MÉTODO

S Í G U E M E · E N . . .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

PRÓXIMO TALLER PRESENCIAL EN VALENCIA 24 DE NOVIEMBRE - INFO maria@blwmetodo.com Descartar